CHUBUT: NACIÓN DEBE DEVOLVER TODAS LAS TIERRAS QUE POSEE EN LA PROVINCIA

La prensa nacional viene dando cuenta desde hace ya un tiempo considerable sobre la puesta en marcha de una pragmática política de Estado: realizar -vender, digamos en buen romance- bienes que no reportan beneficio alguno al Estado y sin proyectos definidos.

En Página 12 de este lunes 6 nos enteramos que el Gobierno porteño vendió doce predios públicos para pagar gastos. Antes ya se habían vendido a muy buenos precios tierras aledañas a Puerto Madero, y otras donde se proyectan modernos edificios de oficinas como el caso Raghsa; y en la Provincia de Mendoza el Estado nacional vendió unas 10.000 has del recordado Ejército de Los Andes.
Como en verdad el Estado argentino también tiene problemas con sus gastos, liquidar bienes improductivos parece una política razonable: los «bienes», están para solucionar «los males» aunque no todos puedan hacerlo. Si esta política se proyecta a la gran cantidad de bienes inmuebles nacionales existentes, la cuestión parece de sentido común ya que llevará a morigerar la pobreza, objetivo impostergable, si los hay.
Pero esta misma política de Estado debería ser aplicable por todas las provincias de la República Argentina. Así, en aquellas provincias donde existan bienes de naturaleza provincial, éstos deben ser utilizados -realizados, transformados, vendidos- por las provincias donde se encuentren situados, para aplicarse a idénticas finalidades, (pagar sus gastos) para lo cual la Nación debería prestar su mayor cooperación, y en especial, no poner obstáculo alguno a su realización.
Se trata de generar recursos financieros genuinos, en base a la disponibilidad de tierras que se poseen, así de simple: no hay muchas naciones de la tierra que los tengan de la manera que los tiene Argentina. Cada provincia dictará la ley del caso para disponer de sus recursos, en el modo, forma y condiciones que le permita hacerlo su Constitución. Y pagará lo que pueda.
En cuanto concierne a la Provincia del Chubut, ha tomado estado público un requerimiento efectuado al Poder Ejecutivo Nacional por parte del actual gobernador Arcioni, por gestión del señor Hector «Pepe» Castro, a quien acompañaron muchos otros gobernadores que ejercieron con anterioridad (Néstor Perl, Fernando Cosentino, Carlos Maestro, José Luis Lizurume y Martín Buzzi), quienes reclamaron formalmente al Estado Nacional que restituyera a esta Provincia los inmuebles de su propiedad provincial, con los que la Nación se había quedado sin devolver, desde el acto de la provincialización de este Estado Federal, dentro de la Península de Valdes y desde el año 1958.
El Estado Nacional ha hecho saber a la Provincia del Chubut, que el pedido se había girado al Ministerio de Justicia: queremos suponer que a los fines de la restitución solicitada, y hacemos votos porque así sea y lo más prontamente posible.
Ahora bien, ¿son éstas las únicas tierras que la Nación debe devolver a la Provincia del Chubut? No. La Nación Argentina debe restituir a la Provincia del Chubut todas las tierras que ella poseía en el año 1958, y respecto de las cuales no hizo la reserva por ley especial del Congreso, que por el Art. 10 de la ley 14.408 le permitía retener algunas. Y agrego: la ley de reserva que estableciera el Art. 10 de la ley 14.408 nunca fue dictada por el Congreso de la Nación hasta este preciso momento.
La inexistencia de una ley especial de reservas para mantener una parte de patrimonio nacional dentro de la Provincia del Chubut (como se hizo al reservar como nacionales las tierras destinadas a Parques Nacionales) fue una omisión injustificable. Pero no se dictó en el plazo y en la forma prevista, más allá de un emplasto inviable en la época de Onganía. Esa grave falencia jurídica, apareja las siguientes consecuencias:
1. Menos las tierras pertenecientes a los Parques Nacionales de Lago Puelo y Los Alerces, todas las demás tierras que en su momento fueron nacionales hoy pertenecen a la Provincia del Chubut y deben ser restituidas.
2. Sostengo que en base a lo ordenado por la ley fundacional del Chubut, se trata de todas las tierras, obras y equipos pertenecientes al Liceo Militar de Comodoro Rivadavia, de las situadas en el Km 8 y otras: es el inmueble y equipos del ex Distrito Militar 26 de Trelew; son todas las tierras, construcciones, animales, equipos y superficies del Regimiento 10 Motorizado de Montaña de Esquel, que implican una superficie del orden de las 25.000 hectáreas e incluyen toda el área lindante con La Hoya, Laguna Willmanco, y tierras de la Laguna de la Zeta, hasta los límites de las nacientes del Rio Percy. Implican la transferencia de las tierras y equipos móviles y fijos del entonces FFCC Gral Roca, hoy «La Trochita». Y algo más que seguramente me estoy olvidando.
3. En la zona de Sarmiento, corresponde igual transferencia de todas las instalaciones militares del Regimiento de Infantería Nº 14 y en Trelew todas las tierras de la Base Aeronaval Almirante Zar, construcciones y equipos.
4. En Puerto Madryn, todas las tierras que figuran como pertenecientes a la Armada Argentina y las de la Fuerza Aérea, deben ser transferidas a la Provincia del Chubut.
5. Corresponde la transferencia de todas las islas, islotes, istmos y demás superficies sobre las que ejerciera jurisdicción la Dirección Nacional de Puertos, para que la Provincia del Chubut construya todos los puertos que necesita.
6. Corresponde que la Nación restituya las tierras y deje sin efecto la concesión otorgada del Dique Florentino Ameghino y rescate todo su sistema eléctrico y operativo para la Provincia; y se haga cargo de las indemnizaciones correspondientes al concesionario de buena fe que la adquirió, y se haga cargo de construir el Dique Compensador Las Piedras, cuya omisión produce no pocos perjuicios en el Valle Inferior…hoy. Tampoco para esta obra que entonces estaba en ejecución, se dictó una ley de reserva.
Voy a sintetizar el tema:
En la Provincia del Chubut no existen bienes que pertenezcan a la Nación Argentina, ni a sus organismos ni a sus FF.AA, porque al momento de la creación del Chubut, este Estado a través de la ley 14408, pasó a ser propietario directo e incondicionado de todos los bienes del Estado Nacional existentes dentro del nuevo territorio que así se creaba.
Los bienes del Estado Nacional pasaron ipso jure, de pleno derecho, a integrar el dominio público del nuevo estado argentino, -Chubut- debido a la decisión fundacional de la Nación de crear, a través de la mencionada ley, una nueva Provincia de la Argentina, con iguales derechos que las demás.
En el desenvolvimiento del mecanismo creado por la ley que recien se citara -14408- vale la pena reiterar que se estableció una cláusula de reserva en favor del Estado Nacional para que éste mantuviera dentro de su jurisdicción algunas fracciones o superficies de tierras para ser destinadas al cumplimiento de fines específicos nacionales de modo exclusivo.
Esta reserva la debía llevar a cabo la Nación Argentina dentro del plazo de tres años a contar a partir desde la provincialización del nuevo territorio federal o provincia que había creado. Como hablamos de un anticipo, digamos que la Nación Argentina no dio cumplimiento a esta obligación de dictar una ley especial de reserva por parte del Congreso Nacional, para poder conservar aquellas cosas o bienes que pudo creer o entender que debía quedarse en propiedad.
Así entonces, hoy, los así llamados dirigentes de la Provincia del Chubut deberían tener particularmente en cuenta todas las opciones posibles para desarrollar armónica y coherentemente sus ciudades, sus puertos y todos los espacios posibles de crecimiento.
Estos elementos en la actualidad encuentran importantes limitaciones a su crecimiento y desarrollo debido a la indisponibilidad «de hecho» de importantes fracciones de tierras que las rodean o forman parte de ellas, que acotan y condicionan su expansión, su desenvolvimiento.
Y todo eso ocurre como consecuencia directa de no haber sido inmediatamente transferidas al estado provincial, o municipal, tal como fuera la obligación original y actual de la Nación Argentina, todavía incumplida.
Las ciudades y centros urbanos de todo el mundo, estan necesitando desesperadamente, lugares de expansión adecuados, amplios, con más servicios básicos que permitan su mayor ampliación y crecimiento posible. Cuanto tiempo inútil transcurrió desde que Alberdi sostuviera «Gobernar, es poblar»… y seguimos en el desierto físico y mental de la desidia.
Los que nos llamamos argentinos jamás podremos mantener nuestro territorio o mejorar la calidad de vida de quienes subsisten en nuestros espacios semivacíos, si no los llenamos con la radicación de mucha buena gente con ilusiones y ganas de trabajo y progreso.
Y desde sus inicios, una problemática constante de las ciudades del Chubut han sido sus limitaciones 0físicas. Y cito solo dos ejemplos: La ciudad de Esquel, prácticamente rodeada de instalaciones y propiedades militares desde la época de los territorios Nacionales. Y Puerto Madryn, acotado su desarrollo por tierras que -solo teóricamente- pertenecen a la Armada o Fuerza Aérea. Pero los ejemplos de esta situación, podrían multiplicarse.
Si nuestras grandes ciudades dispusieran del ámbito físico necesario, crecerían de manera planificada, segura y se transformarían en las herramientas básicas del desarrollo integral del ser humano, porque ese es en definitiva el lugar donde crecemos.
El hombre ha llegado a ser lo que es, simplemente por el espíritu de cooperación que lo ha llevado a construir, obras, caminos, puentes y… ciudades.
La provincia de Chubut debe hacer todos los esfuerzos posibles para desarrollar debidamente sus ciudades, traer nuevas gentes, ideas, industrias, empresas y ganas de progreso. La Provincia del Chubut debería ser recipiendaria de un nuevo espacio fundacional.
Que se necesita para eso? Un sustento físico verdaderamente importante, lo que se llama «tierras disponibles para el desarrollo».
¿Tiene la Provincia esas disponibilidades? Sí las tiene. Sólo necesita recuperar todas las tierras con las que las Nación Argentina, a través |de varias de sus organizaciones, entre ellas las FFAA, se ha venido quedando como propias, reteniéndolas para sí, en desmedro del derecho de la Provincia del Chubut. Y la Provincia debe entregarlas a las ciudades, para que éstas mediante los planes reguladores del desarrollo que puedan aplicarse, se pueblen, se llenen de industrias y trabajo y lleven a cabo el progreso hasta ahora negado por largo tiempo a los habitantes de estos fríos y ventosos territorios.
¿Es equivocado este planteo? Estoy convencido que no.
Solo piénselo.

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