5 DE JULIO EN VENEZUELA: UNA INDEPENDENCIA TOMADA POR ASALTO

Venezuela y un festejo particular este 5 de Julio: una independencia que parece vulnerada por Rusia, China, Irán y Cuba

Rusia. Cuba. China. Irán. ¡Viva la independencia!

Cuatro naciones sostienen hoy -en mayor o menor medida- a la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela. Es en ese contexto que se celebrará este 5 de julio un nuevo aniversario de la firma del acta de Independencia de 1811. Sin embargo, la moral de las fuerzas armadas -las mismas que expulsaron a los españoles a comienzos del siglo XIX de la mano de Simón Bolívar– se encuentra en el polo opuesto de aquellos años de gloria.

¿Cómo se sentirán en esta fecha aquellos que inspiraron su carrera en próceres como Bolívar, Francisco de Miranda o Antonio José de Sucre? ¿Habrán incorporado la noticia sobre los vejámenes padecidos por un camarada como Acosta Arévalo con naturalidad? ¿Se ven respaldados por el Palacio de Miraflores? ¿Juraron lealtad a este gobierno? Las intrigas son diarias y la vergüenza aumenta cada vez más entre coroneles y generales, capitanes y almirantes.

Son 20 años de transculturización en el país. En Venezuela, el chavismo aprovechó la cultura débil para transculturizarnos y convertir antivalores en valores y para degenerar el país para que deje de ser una nación gobernada por un estado para ser un territorio gobernado por mafias. Y esas mafias ahora dependen de controles extranjeros como el cubano, el ruso, el iraní, el chino. También como el de la guerrilla colombiana en Venezuela. Distintos países del mundo se han repartido -en términos prácticos, políticos y militares- buena parte de la nación“, explica el periodista y profesor universitario exiliado Vladimir Kislinger.

Fue justamente esa unidad la que quedó en el foco del informe escrito por el equipo liderado por la ex presidente chilena Michelle Bachelet, actual Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. La funcionaria fue burlada por el dictador en su reciente visita, pero en su trabajo dejó expuesta la gravedad humanitaria que atraviesa la nación latinoamericana. Las torturas, la persecución y las detenciones arbitrarias fueron los puntos más alarmantes del dictamen internacional. El poder central trinó contra el contenido del lapidario paper: temen que sea el inicio del fin. Sin ruborizarse, lanzaron: “Aquí no hay presos políticos“.

Pero a los militares, más allá de ver sus funciones y moral mutiladas, también les preocupa la penetración que sufrieron en manos de personal cubano y ruso. “Hoy no podemos hablar de independencia“, dice un coronel retirado que aún vive en Caracas y prefiere la tranquilidad del anonimato.

Para males, la conducción parece comprometida sólo con su propia supervivencia. Vladimir Padrino López continúa en un limbo. El generalísimo no se decide a vestirse de héroe y continúa como el cómplice ideal de Miraflores. No es consciente que podría ser el próximo platillo en el banquete de quienes hicieron de Venezuela tierra arrasada.

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